-El otro día conocí a un hombre. Era alto, y de unos intensos ojos color miel. Su nombre lo susurraban hasta las piedras. Y el aire traia su olor, una y otra vez. Por su nunca asomaba un hilo de tinta, de un tatuaje escondido. Y su sonrisa... hasta el sol la envidiaba.-
-Estás loca, Becca- dijo Calé, riéndose suavemente.
-Lo dijo el hombre que se enamoró de una chica en unas horas.-
-Si, lo he hecho... pero no la describo como lo haces tu.-
-Porque tu puedes hablar con ella cuanto te plazca, yo... en cambio, no tengo ninguna manera de contactar con él- suspiró ella, expulsando el poco aire que le quedaban en sus pulmones.
-Pues.. te toca esperar, Becca.-
-Siempre lo he hecho, y siempre lo haré.-
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domingo, 12 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
Becca, la de los ojos negros.
-No sé, que es lo que me fastidia más. Si él me haya olvidado, o que no me haya dado cuenta de lo jodidamente falso que era.-
-¿Por qué dices eso?-
-Porque él ahora es amigo de esa persona que me dijo que odiaba. De la que no quería saber nada.-
-Tal vez, haya cambiado de opinión.-
-O tal vez, haya cambiado; y ya no es quien de verdad era.-
-¿Por qué dices eso?-
-Porque él ahora es amigo de esa persona que me dijo que odiaba. De la que no quería saber nada.-
-Tal vez, haya cambiado de opinión.-
-O tal vez, haya cambiado; y ya no es quien de verdad era.-
domingo, 29 de mayo de 2011
Becca, la de los ojos negros.
Ella agitaba la cabeza, con el vibrante ritmo de la batería. Que poco a poco, hacia que los mechones de su espectacular melena roja comenzarán a bailar, como si el propio inframundo se comenzará a despertar. De repente y con la misma intensindad, el bajo dormido hizo su aparición, comenzó a sonar, cual despertador a las siete de la mañana; con ganas de vivir una vez más.
Otros pies, comenzaban a marcar el ritmo. Unas cuerdas se oyeron desgarrarse con intensidad, con dureza y vitalidad. La pua, no tenía miedo de desnudar a las notas que aquella guitarra vestia. Quería hacerlas sensuales, y que acariciaran con tremenda furia a la suave figura de la muchacha; mientrás su voz comenzaba a nacer.
Suave, dulce pero con inmensa fuerza... aquella voz comenzó a hacer latir el corazón de aquel chico que soñaba con ser como ellos. Con tener personalidad, como aquella dulce sintonia que se escapaba de esos delicados labios, con miedo de que dañaran a ese pequeña y frágil muchacha.
Pero esos ojos negros como pozos, no decían lo mismo. Se mostraban duros, e incluso, cruéles; ante aquel espectante mundo. Que la esperaban a ella: a Becca.
Otros pies, comenzaban a marcar el ritmo. Unas cuerdas se oyeron desgarrarse con intensidad, con dureza y vitalidad. La pua, no tenía miedo de desnudar a las notas que aquella guitarra vestia. Quería hacerlas sensuales, y que acariciaran con tremenda furia a la suave figura de la muchacha; mientrás su voz comenzaba a nacer.
Suave, dulce pero con inmensa fuerza... aquella voz comenzó a hacer latir el corazón de aquel chico que soñaba con ser como ellos. Con tener personalidad, como aquella dulce sintonia que se escapaba de esos delicados labios, con miedo de que dañaran a ese pequeña y frágil muchacha.
Pero esos ojos negros como pozos, no decían lo mismo. Se mostraban duros, e incluso, cruéles; ante aquel espectante mundo. Que la esperaban a ella: a Becca.
martes, 3 de mayo de 2011
Becca, la de los ojos negros.
Becca, estaba harta de él. De aquel de azabache pelo y ojos del color del cielo. De ese hombre, demasiado complicado y maquiavélico. No entendía como le podía ocupar la mente de tal manera.
Ella sabía que él sentía algo hacia ella. Pero no sabía hasta que punto se comparaba lo que él sentia, con lo que Becca sentía. MENTIRAS. Esa palabra resonaba en su mente, como si no hubiese ninguna otra realidad. MENTIRAS. Repetía su mente. TODO LO QUE TE HA DICHO SON MENTIRAS. Anunciaba su mente cada vez más alto. ¿ES QUÉ NO LO VES? Las lágrimas se empezaban a asomar por sus ojos, con miedo de que aquello fuese verdad. ¿POR QUÉ HACE TODO ESO SI NO?
-¡Él no es así!- gritaba ella, esta vez en voz alta- Él no es un mentiroso, él me dice toda la verdad.
ESO ES LO QUE TU CREES. PERO ES QUE NO VES, QUE SIEMPRE HABLA NUNCA ACTUA. HACE COMO LOS PERROS; PERRO LADRADROR POCO MORDEDOR. Mientrás una risa arrollante y óscura, llenaba todos los recovecos de su mente. ÉL NO TE QUIERE, NO TE AMA, NO SIENTE NADA... ES COMO SUS OJOS: FRÍO E INEXPRESIVO.
-¡No!- dijo ella levantándose de la cama.- ¡Cállate! ¡No le conoces! ¡No tienes derecho a hablar!-
TE HARÁ COMO TODOS. TE DIRÁ TODO LO QUE QUIERES OÍR, Y LUEGO... ¿QUÉ? VOLVERÁS CORRIENDO A MÍ. COMO SIEMRPE HAS HECHO, Y COMO SIEMPRE HARÁS.
-¡No es verdad!- dijo arrojando todas las cosas que se encontraban a su alrededor- ¡Esta vez saldrá bien!-
ÉL TE HA DICHO, QUE HUBIESE SIDO MEJOR SI NO TE HUBIESE DESVELADO QUE TE QUERÍA... SOLO PIENSA EN ESO, PEQUEÑO LIRIO EN FLOR.
Ella sabía que él sentía algo hacia ella. Pero no sabía hasta que punto se comparaba lo que él sentia, con lo que Becca sentía. MENTIRAS. Esa palabra resonaba en su mente, como si no hubiese ninguna otra realidad. MENTIRAS. Repetía su mente. TODO LO QUE TE HA DICHO SON MENTIRAS. Anunciaba su mente cada vez más alto. ¿ES QUÉ NO LO VES? Las lágrimas se empezaban a asomar por sus ojos, con miedo de que aquello fuese verdad. ¿POR QUÉ HACE TODO ESO SI NO?
-¡Él no es así!- gritaba ella, esta vez en voz alta- Él no es un mentiroso, él me dice toda la verdad.
ESO ES LO QUE TU CREES. PERO ES QUE NO VES, QUE SIEMPRE HABLA NUNCA ACTUA. HACE COMO LOS PERROS; PERRO LADRADROR POCO MORDEDOR. Mientrás una risa arrollante y óscura, llenaba todos los recovecos de su mente. ÉL NO TE QUIERE, NO TE AMA, NO SIENTE NADA... ES COMO SUS OJOS: FRÍO E INEXPRESIVO.
-¡No!- dijo ella levantándose de la cama.- ¡Cállate! ¡No le conoces! ¡No tienes derecho a hablar!-
TE HARÁ COMO TODOS. TE DIRÁ TODO LO QUE QUIERES OÍR, Y LUEGO... ¿QUÉ? VOLVERÁS CORRIENDO A MÍ. COMO SIEMRPE HAS HECHO, Y COMO SIEMPRE HARÁS.
-¡No es verdad!- dijo arrojando todas las cosas que se encontraban a su alrededor- ¡Esta vez saldrá bien!-
ÉL TE HA DICHO, QUE HUBIESE SIDO MEJOR SI NO TE HUBIESE DESVELADO QUE TE QUERÍA... SOLO PIENSA EN ESO, PEQUEÑO LIRIO EN FLOR.
jueves, 21 de abril de 2011
Becca, la de los ojos negros.
La noche ya se ceñia sobre la ciudad. La gente estaba enganchada a sus televisores, como si el mundo se acabase hoy... aunque para alguien se estaba acabando. Poco a poco, como si todo hubiese sido una cruel broma.
-Becca, a quién quiero engañar- dijo Gabe- Te quiero, esta claro... pero no estoy enamorado de tí; lo estoy de otra persona. Lo siento, insultame, pegame... dime cualquier cosa, por favor.-
-Lo siento, Gabe. No puedo hacerte eso. Ante todo eres mi amigo, y en parte me lo esperaba. Solo quiero que seas feliz, que puedas tener aquello que quieres.-
-Pero Rebecca, por favor no cambies tu forma de ser conmigo. Sigue igual que como estabas conmigo, comportate igual, gasta las mismas bromas.-
-Eso no te lo puedo prometer, lo intentaré si... pero habrá días que no podré- ella suspiró y miro para otro lado.- Ahora vete, y se feliz.
-Becca, a quién quiero engañar- dijo Gabe- Te quiero, esta claro... pero no estoy enamorado de tí; lo estoy de otra persona. Lo siento, insultame, pegame... dime cualquier cosa, por favor.-
-Lo siento, Gabe. No puedo hacerte eso. Ante todo eres mi amigo, y en parte me lo esperaba. Solo quiero que seas feliz, que puedas tener aquello que quieres.-
-Pero Rebecca, por favor no cambies tu forma de ser conmigo. Sigue igual que como estabas conmigo, comportate igual, gasta las mismas bromas.-
-Eso no te lo puedo prometer, lo intentaré si... pero habrá días que no podré- ella suspiró y miro para otro lado.- Ahora vete, y se feliz.
martes, 19 de abril de 2011
Becca, la de los ojos negros.
-¡Estoy harta!- dijo Becca chillando- ¡Harta de que no te fijes en mi! ¡De si un chico se acerca a mí, tener que darle de lado! ¡Harta de mandarte indirectas y que no las pilles! ¡Harta de todo!-
-Necesito tiempo- dijo Gabe.- Dame tiempo... solamente, hasta que volvamos de vacaciones.-
-Yo te voy a dar todo el tiempo que necesitas, soy una persona paciente. Pero no me pidas, que después de esto...- tragó saliva, y a partí la mirada.- Sé que tal vez sea una persona inmadura e infantil, pero entiendeme aún soy joven.-
-Esas palabras, no las diría una persona infantil o inmadura, Rebecca.-
-Gabe, yo solo te quiero pedir una cosa... que me des un abrazo cuando me veas mal, porque no sabes cuanto lo necesito.-
Él la miró, suspiró y la abrazó bien fuerte; mientrás las lágrimas brotaban de los ojos de ella.
-Necesito tiempo- dijo Gabe.- Dame tiempo... solamente, hasta que volvamos de vacaciones.-
-Yo te voy a dar todo el tiempo que necesitas, soy una persona paciente. Pero no me pidas, que después de esto...- tragó saliva, y a partí la mirada.- Sé que tal vez sea una persona inmadura e infantil, pero entiendeme aún soy joven.-
-Esas palabras, no las diría una persona infantil o inmadura, Rebecca.-
-Gabe, yo solo te quiero pedir una cosa... que me des un abrazo cuando me veas mal, porque no sabes cuanto lo necesito.-
Él la miró, suspiró y la abrazó bien fuerte; mientrás las lágrimas brotaban de los ojos de ella.
sábado, 9 de abril de 2011
Becca, la de los ojos negros.
(Conversación de msn)
Becca dice:
Hey, ¿qué tal estás?
Sergio dice:
Bien, ya sabes... como siempre. ¿Y tu?
Becca dice:
Bueno... hay vamos, resfriada y tal.
Sergio dice:
¡Auch!
Becca dice:
Eso mismo pieno yo, jejeje.
Sergio dice:
Y bueno, ¿cómo lo llevas?
Becca dice:
Demasiado mimosa y viendo películas románticonas, que me deprimen.
Sergio dice:
Ojalá estuvier allí...
Becca dice:
Deja de decir tonterías, que al final me lo creeré.
Becca dice:
Hey, ¿qué tal estás?
Sergio dice:
Bien, ya sabes... como siempre. ¿Y tu?
Becca dice:
Bueno... hay vamos, resfriada y tal.
Sergio dice:
¡Auch!
Becca dice:
Eso mismo pieno yo, jejeje.
Sergio dice:
Y bueno, ¿cómo lo llevas?
Becca dice:
Demasiado mimosa y viendo películas románticonas, que me deprimen.
Sergio dice:
Ojalá estuvier allí...
Becca dice:
Deja de decir tonterías, que al final me lo creeré.
sábado, 2 de abril de 2011
1. Becca, la de los ojos negros (proyecto de una historia)
Aquellos escalones de piedras estaban haciendo compañia a la dura y desesperanzadora espera de aquella muchacha. Ella sussuraba a aquella primaveral tarde todas los sueños que estaban desaparecidos en la memoria.
La cálida brisa traía consigo el gelido aliento de la soledad, que la asediaba sin descanso. Alzó sus óscuros ojos como la noche hacía el cielo azul, y dejó que su cara se bañara con los rayos del sol que aquella tarde presenciaban sin ninguna importancia.
Becca se levantó. Y decidió que era el momento de dejar atrás cualquier pequeño rasto de esperanza. Miró a los dos lados, cogió su mochila y suspiró. Emprendio la marcha hacía un nuevo futuro, con la mirada baja y con la única esperanza de que todo acabase bien por una vez.
La cálida brisa traía consigo el gelido aliento de la soledad, que la asediaba sin descanso. Alzó sus óscuros ojos como la noche hacía el cielo azul, y dejó que su cara se bañara con los rayos del sol que aquella tarde presenciaban sin ninguna importancia.
Becca se levantó. Y decidió que era el momento de dejar atrás cualquier pequeño rasto de esperanza. Miró a los dos lados, cogió su mochila y suspiró. Emprendio la marcha hacía un nuevo futuro, con la mirada baja y con la única esperanza de que todo acabase bien por una vez.
sábado, 26 de marzo de 2011
1. Becca, la de los ojos negros (proyecto de una historia)
Aquella tarde, Rebecca sabía que iba a realizar un esfuerzo increíble. Miró, por última vez, hacía el escenario vacio y apagó las luces. La puerta se cerró tras de sí; y con ella, cualquier oportunidad de echarse para atrás. Miró a George que se encontraba a su lado, él lo sabía. Él sabía que iba a decirle a esa persona, a la que temía pero a la vez admiraba. Ella alzó la vista y sonrió, con pesadumbre, mientrás él la abrazaba.
Al verse cerca de su destino, empezó a temblar. La puerta estaba abierta, y de ahí salían las risas de dos chicos, los acordes de una guitarra, y los pasos de quienes se encontraban dentro. Empujó suavemente la puerta, dejando que sus oídos se deleitarán con la suave, y bastante conocida, música que habitaba en la habitación.
-¡Becca!- se oía gritar alegremente desde dentro.
Ella fue corriendo hasta Nathan. Él era un chico, rubio, alto y bastante guapo; con algún que otro tatuaje, y más de dos o tres piercings. Era el reflejo, de lo que un día sería: una estrella del rock. Ellos compartían un vínculo bastante fuerte. Se pasaban horas hablando, se reían de las mismas bromas, y tenía el mismo sentido del humor. Eran como dos niños de cinco años; apenas se notaban los tres años de diferencia que habían entre ellos.
Cuando se separaron ella le vió. Al chico que le tenía hechizada: Gabe. A él se le dibujó una sonrisa en la cara al verla a Becca. Él estaba de pie, con su guitarra lila eléctrico. Su sonrisa demasiado bonita y perfecta, como para borrarse alguna vez. Y su cabello azabache, en el cual se podían ver algunos mechones más largos que otros bailando suavemente.
-¿Me vas a abrazar o qué?- dijo ella sonriendo.
-¡Claro!- dijo acercándose él a ella.
-¡Eh, tienes que dejar la guitarra! ¡Que parece que la quierás más a ella que a mí!-
Gabe miró la guitarra y después a ella; repitió lo mismo un par de veces. Hasta que al final se la dejo a Nate, y la abrazó. Ella olía a vainilla, y él a una mezcla entre canela y algo más, que a ella se le hacía tan imposible de definir. Al separarse, Gabe cogió su guitarra y se la colocó a Becca.
-¡Es más grande que tú!- dijo George, desde dónde se encontraba la batería, al ver que la guitarra le llegaba más abajo que las rodillas.
-Es que es tan bajita y monosa- dijo Nate.
-¡Hey!- replicó Becca.
Y los cuatro empezarón a reírse.
Continuará...
Al verse cerca de su destino, empezó a temblar. La puerta estaba abierta, y de ahí salían las risas de dos chicos, los acordes de una guitarra, y los pasos de quienes se encontraban dentro. Empujó suavemente la puerta, dejando que sus oídos se deleitarán con la suave, y bastante conocida, música que habitaba en la habitación.
-¡Becca!- se oía gritar alegremente desde dentro.
Ella fue corriendo hasta Nathan. Él era un chico, rubio, alto y bastante guapo; con algún que otro tatuaje, y más de dos o tres piercings. Era el reflejo, de lo que un día sería: una estrella del rock. Ellos compartían un vínculo bastante fuerte. Se pasaban horas hablando, se reían de las mismas bromas, y tenía el mismo sentido del humor. Eran como dos niños de cinco años; apenas se notaban los tres años de diferencia que habían entre ellos.
Cuando se separaron ella le vió. Al chico que le tenía hechizada: Gabe. A él se le dibujó una sonrisa en la cara al verla a Becca. Él estaba de pie, con su guitarra lila eléctrico. Su sonrisa demasiado bonita y perfecta, como para borrarse alguna vez. Y su cabello azabache, en el cual se podían ver algunos mechones más largos que otros bailando suavemente.
-¿Me vas a abrazar o qué?- dijo ella sonriendo.
-¡Claro!- dijo acercándose él a ella.
-¡Eh, tienes que dejar la guitarra! ¡Que parece que la quierás más a ella que a mí!-
Gabe miró la guitarra y después a ella; repitió lo mismo un par de veces. Hasta que al final se la dejo a Nate, y la abrazó. Ella olía a vainilla, y él a una mezcla entre canela y algo más, que a ella se le hacía tan imposible de definir. Al separarse, Gabe cogió su guitarra y se la colocó a Becca.
-¡Es más grande que tú!- dijo George, desde dónde se encontraba la batería, al ver que la guitarra le llegaba más abajo que las rodillas.
-Es que es tan bajita y monosa- dijo Nate.
-¡Hey!- replicó Becca.
Y los cuatro empezarón a reírse.
Continuará...
lunes, 21 de marzo de 2011
-¿Qué te pasa, R?- dijo Calé, confuso y mirando esa expresión triste que reinaba en su cara. Había algo entre ellos que nos les permitía ocultarse cosas. Era como un pacto, más fuerte que ningun otro vínculo. Él se sentía en la obligación de cuidarla, incluso en los peores momentos de sus vidas
-Que cuando quiero a alguien, esa persona a mí no; y cuando alguien me quiere, no sé si le quiero.- contenstó Rebecca apagada, y ocultando sus ojos tras su melena rojiza. Aunque por mucho que ella quisiera sabía que aquel chico, que era como su hermano, podía conocerlo todo mirándole a los ojos.
-Debes de ser gafe- resopndió, su gemelo de distintos padres.
-Eso pienso yo también, Calé... eso pienso.-
-Que cuando quiero a alguien, esa persona a mí no; y cuando alguien me quiere, no sé si le quiero.- contenstó Rebecca apagada, y ocultando sus ojos tras su melena rojiza. Aunque por mucho que ella quisiera sabía que aquel chico, que era como su hermano, podía conocerlo todo mirándole a los ojos.
-Debes de ser gafe- resopndió, su gemelo de distintos padres.
-Eso pienso yo también, Calé... eso pienso.-
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