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sábado, 7 de abril de 2012

¿No se supone que eras un gatito?

Era una tarde de primavera, que perfectamente podría hacerse pasar por una de invierno. El cielo amenazaba con dejar caer una inmensa y descomunal cantidad de agua, parecía que la madre naturaleza no estaba para nada contenta con aquel pobre día de primavera; quería hacerle sufrir un poco más. Juliette iba tranquila, sin darle mucha importancia a esas nubes grises que decoraban el cielo azul.

Una vez que llego al lugar de encuentro, se encontró a todos sus compañeros refugiados bajo el porche de aquel colegio. Ella se sonrió un tanto extrañada; y se quitó los cascos.

-¿Qué hacéis ahí?-

-Refugiándonos, ¿te apetece jugar a las cartas?- dijo Eva.

-Por supuesto.-

Las cartas iban deslizándose por el suelo hasta su propietario, y los típicos problemas hicieron su aparición: a Héctor se le veían, Apple no conseguía las que ella quería, Alex no quería jugar y, junto a Borja, bromeaban y decían en alto las cartas que el segundo tenía. Al cabo de unas vueltas, llegaron el resto. Cuando se pusieron a saludarse, Juliette vio a alguien que no pegaba ahí.

Él tenía los ojos verdes, y su pelo lila estaba decorado con un oscuro sombrero, que hacía juego tanto con sus botas, como con el resto de ropa. Ella no pudo dejar de mirarlo y le sonrió.

-Dave, ¿qué haces aquí?-

-Vengo a hacer una sustitución- sonrió- ¿y tú? ¿No se supone que eras un gatito?-

-Si, pero como voy a morir igualmente, tengo que disfrutar mis últimos días, ¿o me piensas salvar tu?-

-Sabes que si pudiera lo haría; pero estabas en el momento y en lugar equivocado.-

-Dejad de hablar, que vamos a empezar ya el ensayo- dijo Borja al fondo del pasillo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

forbidden love.

-¿Te puedo hacer una pregunta?- dijo timidamente.

-¡Claro! Ya lo sabes-

-Annette, ¿qué opinas de salir con el ex de una amiga?-

-Uff...- dijo su acompañante, mientras se calentaba sus manos con su cálido aliento- depende, ¿cómo es?-

-Pues... es divertido, sincero, especial... no sé...- dejo de hablar de repente, algo al final de la calle, había llamado su atención.- ¡Saúl!-

-¡Juliette!- dijo este dándole un abrazo, y besándola cuidadosamente en las mejillas- ¡Cuánto tiempo! ¡Tenemos que quedar, eh!-

-Siempre dices lo mismo, pero luego nunca me llamas-

-¿Perdona? Eres tú la que no me llamas- dijo sonriendo.

Los dos se miraron, riéndose. Felices. Sin ningún problema, como si el resto de personas hubiesen dejado de existir en ese efímero y limitado momento.

-Te echo de menos- dijo finalmente Juliette.

-Y yo a ti... Estas preciosa.-

-Creo que debería irme, si no voy a llegar tarde.-

-De acuerdo, Julss- dijo él algo apenado.-¿Te parece bien si te llamo la semana que viene, y quedamos para jugar a la play en mi casa, tapados con una manta y al lado de la estufa?-

-Sabes que si.-

Se abrazaron por última vez. Sonriendo, aunque apenados. Separando sus caminos, hasta que esa inesperada llamada llegue.

Annete que había estado espectante durante toda la conversión, al final la miró y con una sonrisa, que no pudo evitar, abrazo a Julliette.

-Creo que debería quedar con él- miró hacía atrás.- Me parece, que es un amor correspondido.-

-Tonta.-

sábado, 1 de octubre de 2011

Un otoño después.

El aire otoñal empezaba a danzar por las bulliciosas calles de aquella ciudad. Todas esas personas intentaban resguardarse del frío, en un bar, en alguna casa, en el cine... donde la voluntad quisiese. Una chica, con una gran carpeta de dibujo turquesa, buscaba un refugio, para que todos aquellos dibujos no se destrozaran. Aquellas personas que pasaban a su lado se quedaban mirándola inconscientemente. Tal vez, seria por esa gran carpeta con una mariposa ulises dibujada a un lado, y una extraña telaraña al otro; o tal vez, por la extraña belleza que la acompañaba.

Su melena pelirroja lucia una trenza, algo desaliñada, sus ojos negros penetrantes y honestos, su escasa estatura, sus labios rosados y carnosos, o tal vez esa mezcla entre rebeldía y dulzura que mostraba su manera de andar.

Fuera como fuese, alguien se intereso demasiado en descubrir la identidad de aquella chica, que muchos otros, llamaban Julliete.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

En aquellos primeros días de septiembre.

En aquellos primeros días de septiembre.

Juliette: ¿Sabes algo de Gabe?

Borja: No.

Juliette: Ese niño me tiene preocupada.

Borja: No le des importancia, es mayorcito. Ya sabe lo que se hace.

Hubo un breve silencio; algo incomodo. ¿Como su mejor amigo no iba a saber algo de el? Algo estaba pasando, algo malo... y ella, sabia que esas cosas no eran fáciles de ocultar.

Borja: En verdad, si que se algo... Hoy ha estado con su ex, y han vuelto... Han pasado el día juntos.

Juliette: Me alegro por el.

Borja: Si... supongo.

Juliette: ¿Supones?

Borja: Si.

Juliette: Si se quieren, es lo mejor.

Borja: Por esa puta regla, Romeo hubiese esperado a que Julieta se despertara, ¿no?

martes, 6 de septiembre de 2011

En un lugar algo perdido.

En un lugar algo perdido.

-¿Nunca te has sentido estúpida?-

Dos chicos se encontraban tumbados al final de una escalera. La brisa mecía suavemente la escarlata melena de ella, y el corto cabello azabache de él. Aunque fuese uno de los últimos días de verano, el viento que corría ya traía consigo un gélido aliento otoñal. Él la miraba, esperando aquella respuesta que por algún extraño motivo ya conocía. Había vínculos invisibles muchas veces, aquellos que no necesitaban un pacto de sangre para sellarse; y ese, era uno de ellos.

-Todas las noches, cuando sola en mi habitación me pinto los labios de rojo y me pongo mi mejor traje para irme a dormir.-

-Lo digo en serio, Julls.-

-Yo también, Fran- dijo la chica con un ápice de ironía en sus palabras.- Yo también.-

domingo, 28 de agosto de 2011

En una habitación algo desordenada.

En una habitación algo desordenada.

"Piripi."

El sonido del chat había hecho regresar a Juliette de tierras muy lejanas, alojadas en su mente. Ella exhausta y algo depresiva, busco rápidamente la pantalla de la que procedía aquel molesto e incomodo ruido.

Ricardo: Hola.

Juliette: Hola, cuánto tiempo.

Ricardo: Eso te iba a decir yo. Has desaparecido.

Juliette: He estado de vacaciones por ahí.

Ricardo: ¡Genial! A ver si quedamos, ¿eh?

Juliette: Si... claro.

Ricardo: Sabes... me llamas la atención.

Juliette: ¿A qué te refieres? Jajajajaja.

Ricardo: Pues a eso... que tienes algo. No sé. Me gusta tu físico.

Juliette: ¿Gracias?

Ricardo: No te lo he dicho antes porque estuve saliendo con Luna. Y como es tu amiga, y tal; pues como que pensaba que te iba a molestar. Pero ya me da igual, lo que piensa ella.

Hubo un silencio incómodo. Ella miró para todos lados, pensando que eso había sido una broma. Primero lo de Gabe, y ahora lo de Ricardo. ¿Por qué cuando quería paz, se desataba una tormenta?

Juliette: No me esperaba eso.

Ricardo: Lo sé... pero ahora que te lo he dicho. A ver si quedamos a tomar un helado o algo, ¿vale?

Juliette: Bueno... vale.

Ricardo: Me tengo que ir. Adiós.

El icono paso de verde a rojo. ¿Es que nada le podía salir bien?




P.D: Les invito a que visiten mi FLICKR para que vean las últimas imágenes subidas. Promero- o intento- no decepcionar a nadie.

Agridulces abrazos.

viernes, 26 de agosto de 2011

Uno de aquellos últimos días de verano.

Uno de aquellos últimos días de verano.

Juliette estaba en su cuarto, creando un mundo paralelo con un par de hojas y algún que otro rotulador. Suspiro. Su cabeza le daba vueltas, aquel día se había levantado de un modo raro; y al leer su horóscopo la cosa no había mejorado.

"Problemas con amigos... Mejor mantener el teléfono desconectado."

No es que Juiette creyese al cien por cien en aquellas cosas; pero mas de una vez, le habían sucedido cosas relacionadas. Miro el teléfono, y en efecto, comenzó a sonar.

-¿Diga?-

-Juliette, soy yo Gabriel.-

-Ah... hola- ella se puso de los nervios, ¿por qué después de casi un mes sin dar señales de vida, tenia que aparecer justo ahora?

-Necesito hablar con alguien- dijo con una voz un tanto llorosa.

-Claro, dime.-

-Hazme reír.-

-Va un caracol y derrapa- soltó rápidamente Juliette, un poco confusa.

Al otro lado se hoyo una ligera pero triste risa. Pasaba algo, y parecía grave... muy grave. Unos minutos de silencio lo confirmaron.

-Necesitaba hablar contigo- silencio.- Te echaba de menos- otro silencio, aun mas largo.- Te he ocultado algo, y me siento culpable.-

-¿Qué pasa?-

-Mira, no estoy viviendo mi mejor momento. Todo es horrible, solo me pasan cosas malas. Y no te merezco, no me merezco que seas tan buena conmigo. Siempre ahí pase lo que pase... no puedo..-

-Gabriel, ya te lo dije. Soy tu amiga, y eso no cambiara.-

-¿Tu me quieres?-

La pregunta que había estado atemorrizandola durante todo este tiempo. Saber si aquello que su corazón le decía y afirmaba, pero que su cabeza negaba, por la prosperidad de aquella amistad... ¿Qué le debía decir?

-Claro, eres mi amigo.-

-¿Solo me quieres como amigo?-

-Si- dijo ella mintiéndose a si misma.

-Yo a ti no, yo te quiero como algo mas. Llevo pensando en ti en ese modo desde hace mucho. Desde la primera vez que hablamos; pero la primera vez que te vi... ya tenia claro que estaba enamorado de ti.-

-Ah...- soltó ella, feliz, pero a la vez triste.

-Pero durante este tiempo, he estado con alguien. He tenido una novia, pero siempre que hablaba contigo... me olvidaba de ella; pero ahora hemos cortado. Mira, fui a verla... ella no es de aquí. Pero tenia un concierto donde ella vive y la vi. En un principio me iba a quedar a su casa a dormir, pero nos peleamos y cortamos; nos peleamos por ti. Alex estaba diciendome que porque no te había invitado, y ella lo oyó. Esa noche dormí en la calle, probé las drogas... no sabes lo duro que ha sido no poder llamarte, no poder hablarte; de lo avergonzado que me sentía. Había hecho cosas terribles, que sabia que a ti no te gustarían si te las contaba. Cada vez que oía el teléfono y veía tu numero en la pantalla... era horrible para mi- un leve llanto se oyó.- No te merezco, eres demasiado buena conmigo.-

-Eres mi amigo, es lógico que lo sea.-

-Necesitaba oír tu voz.-

-Tonto-

-¿Donde estas?-

-En mi casa.-

-¿Que haces?-

-Dibujando un poco.-

-Tengo que colgar, lo siento. Luego te llamo... bueno no lo haré.-

-¿Por?-

-Porque no merezco que me hables. Si quieres hablar conmigo, llámame tu. Yo no soy lo suficientemente valiente... como para llamarte.-

-Vale, lo haré.-

-Adiós, Julls. Te quiero.-

-Y yo a ti.-

¿Qué había pasado? No podía ser verdad aquellos, todo era una broma, ¿verdad? Esa llamada no había sido real. Todo había sido mentira. Su voz... era su voz. Suspiro muy profundamente. Miro alrededor y se tumbo en su cama, mientras miraba la pantalla encendida del ordenador. Agarro rápidamente el teléfono.

" Si que siento algo mas que amistad por ti.. He llorado por ti, he pensando todo este tiempo solamente en ti.... Te quiero, pero quiero lo mejor para ti. Por eso no te lo dije antes. J."

Busco el botón de enviar, pero vio antes el de eliminar. ¿Qué tenia que hacer? Enviar o... eliminar.

miércoles, 17 de agosto de 2011

En una indecente hora de la noche.

En una indecente hora de la noche.

-Vete a dormir, ya- dijo cálidamente María, la madre de Juliette.

-Si, mamá. Ya apago todo.-

Aunque antes de que Juliette pudiese acercarse al botón de apagar, un inesperado mensaje llegó a su móvil. Ella, con los ojos somnolientos, terminó de apagar el equipo, y cogió el cachivache electrónico.

"¿Te apetece que nos veamos esta semana? G."

La muchacha sorprendida, volvió a releer el mensaje. ¿Ahora tenía que volver a reaparecer? Ahora, que por fin había conseguido fijarse en otros chicos. Suspiró, cansada de aquel juego. Y tecleó rápido y en silencio, la respuesta a aquella insolente e inoportuna oportunidad.

"Lo veo difícil. No estaré en la ciudad durante unos días."

Lanzó el teléfono sobre la cama. Y después se dejo caer ella. Parecía que nunca se iba a terminar aquello, pero... ¿ella quería que se acabase?

martes, 16 de agosto de 2011

Algún que otro día después

Algún que otro día después.

Una delicada sinfonía inundaba aquella curiosa habitación. Unos heridos y expertos dedos, hacían danzar las cuerdas de una guitarra, más que usada. La única ventana de la estancia, que no se encontraba cerrada del todo, golpeaba con fuerza el marco de esta.

Gabriel, inundando en su propio mundo de fantasía, pensaba en todo aquello que añoraba: la fuerte y estrepitosa lluvia de primavera, el gélido aliento del invierno, las primeras hojas cayendo en otoño, su escarlata y rizada melena brillando con el sol de verano...

¡NO! ¡No debía de pensar en ella!

Había recibido su último mensaje. ¿Cómo debía de interpretar esas palabras? ¿Cómo una muestra de su sincera amistad, o cómo la cruel herida que el había infligido a su débil y frágil corazón? Un mar de dudas le atormentaba.

"Tranquilo. Al menos lo hemos solucionado, ¿verdad?"

A ese mensaje, le habían seguido llamadas sin contestar, noches en vela, arrugas de preocupación....

¿Qué le estaba pasando a su cabeza?

jueves, 11 de agosto de 2011

continuación

Espero, espero y espero. Pero no había respuesta alguna. Agotada se tumbo a la cama, y dejo caer su brazo encima de sus ojos. Todo lo que le estaba ocurriendo era un desastre. ¿Por qué no podía simplemente decir que sí? ¿Por qué nunca le decía lo que él sentía? ¿Por qué solo habían quedado dos veces, en los 3 meses que se conocían? Y más importante aún... ¿por qué ÉL?

Su mente se estaba saturando cada vez más.

Agarró uno de los libros que descansaban en su mesilla: Canciones para Paula. Aún no lo había abierto cuando su móvil comenzó a vibrar y a iluminarse estrepitosamente. Asustada, miro la pantalla: 1 mensaje recibido.

"Siempre te digo que te quiero. Gabriel"

Ella tecleo rápidamente la respuesta, dudo un momento y le dio a enviar.

"Siempre me lo dices como amigos, pero... lo dijiste de otra manera. Como algo más."

Suspiró. Aquello se estaba saliendo de cualquier lógica común. Cómo podía haber pensando eso por algún momento. Estaba claro que ella lo debía de haber entendido mal; no quedaba ninguna otra duda. El móvil volvió a sonar.

"Lo siento, no quería decirtelo de ese modo. Si te lo dijese de ese modo, te lo diría en persona. G"

Ella miro el mensaje perpleja. Eso no le había solucionado nada.

2 horas después.

Dos horas después.

Al final ella cogió el teléfono con infinita paciencia. Las manos le temblaban; y aunque lo quisiera negar, que aquello que él le hubiese dicho pudiera ser verdad, le alegraba de una extraña y compleja manera.

Un tono. Nada. Dos. Seguía sin contestar. Tres...

-¿Diga?- dijo una voz adormilada.

-¿Gabriel?-

-Supongo.-

-Entonces he de suponer que estoy hablando con una pared.-

-Algo así- a lo que acompaño una leve risa.

-Te tenía que preguntar algo.-

-Dispara.-

-¿Lo de antes...?-

Un intenso, pero breve silencio se produjo entre emisor y receptor. Aunque fue el chico, el que acabo con ese incómodo momento, ella sabía que algo fallaba ahí.

-Lo siento, Julls, no recuerdo nada.-

-¿Resaca?-

-Creo que así es como lo llaman.-

-Entonces no te preocupes, ahora descansa. Ya hablamos. Adiós.-

-Si... ya hablamos.-

La comunicación se cortó. No sabía quien de los dos lo había hecho primero. Pero la chica de la melena pelirroja como el fuego estaba deprimida; por un momento, pensaba que todo se iba a solucionar. Pero la decepción acababa de llamar a su puerta una vez.

Rápidamente escribió un sms; y le dio a enviar. Esto no podía acabar así.

"Te quiero, me has dicho."




miércoles, 10 de agosto de 2011

Juliette.

El reloj marca las 6 de la tarde. Money, Money de Cabaret, comienza a sonar. Juliette, mira a su alrededor y busca con prisa el teléfono. Mira hacía la pantalla, con una brillante luz intermitente, aparece un nombre: Gabriel. Vuelve a mirar extrañada, a esa hora se supone que él debería estar trabajando, el teléfono vuelve a insistir; ella agotada lo abre.

-¿Si?-

-¡Juliette!-

-¿Qué?-

-Te quiero.-

La llamada se corta. Ella observa sorprendida el teléfono, se va a llamadas recibidas; sí, ahí esta la prueba de que la ha llamado. Aún así no se lo puede creer. Se espera un rato, deja el aparato electrónico a un lado y se pregunta qué ha sido eso. Algo falla, Gabriel, para nada es así. Seguro que se ha equivocado, pero ha dicho su nombre. ¿Y si ha bebido? Puede ser. Después le llamará, de momento necesita una ducha para pensar en lo que acababa de ocurrir.


P.D: Almas caritativas del mundo, votar a esta pobre y agridulce Madame. Buscarme como Belén Santos aquí y poner 10 estrellas. Gracias a todo aquel adicto al agridulce que lo haga, quien no... pues nada. No le puedo obligar.

¡FELICES VACACIONES!

lunes, 8 de agosto de 2011

¡Nuevo proyecto!

Me resulta cómico encontrarme como siempre sitúo a mis personajes. Pero supongo, que incluso a veces yo, soy parte de esos personajes que me hacen soñar.

A lo mejor, solo a lo mejor, quiero tener una historia de amor como Eva, o ser tan compleja como Ramona. Pero aún así, y como dice tantísimas veces mi hermano, soy un personaje de libro encerrado en una historia en la que aún no se ha decido el final. Creo que eso es lo que me ha llevado a pensar en mi próximo proyecto. Bueno, eso en parte... el otro motivo, ya os enterareis.

Lo que quiero decir con ese pequeño monólogo interior es que mi nuevo proyecto esta tomando forma... el título aún no lo he decidido; y tal vez, me pase como siempre, y no lo termine (como sucedió con 200 cartas de amor) pero, tal vez sea por lo enamorada que me tienen ciertas historias blogeras, por lo que voy a transformarme yo misma, en una de mis queridos personajes.

Se que tal vez, vosotros os extrañéis, pensando que ya hay algún fragmento de mi vida por ahí suelto (cosa que es verdad), pero estos días de verano, en los que la brisa hacen bailar me melena pelirroja y el sol hace que mi piel blanca se vuelva roja, necesito ese "noseque".

Por eso, os invito a que a partir de ahora, soñéis y os divirtáis con mis nuevos personajes en especial con Juliette, a la que define como soñadora, entrometida, simple y demasiado independiente.

Felices vacaciones,
besos y abrazos agridulces.